
Caso “Pocho” Oviedo: "‘LA CONDENA DEJA UN GUSTO A POCO, PERO LLEGÓ LA JUSTICIA’"
El Expreso de Jujuy
La condena a cinco años de prisión para Mauro Luciano Aredes por la muerte de Rubén “Pocho” Oviedo cerró una extensa etapa judicial marcada por la espera, el dolor y el reclamo de justicia de una familia que durante siete años siguió de cerca cada instancia del proceso.
Tras conocerse el fallo del Tribunal Criminal N° 3, Patricia Oviedo, hija de la víctima, expresó sentimientos encontrados. Si bien reconoció que la sentencia se ajusta a lo establecido por la ley, admitió que la pena resulta insuficiente frente a la pérdida sufrida por su familia.
“Esperábamos una sentencia. Deja un gusto a poco, pero entendemos que si se vio esta cantidad de años es porque la presencia de Aredes en la vida de mi papá hizo que se acabara con su vida. Es una condena que tiene que cumplir”, afirmó.
Más allá del castigo impuesto, la familia sostuvo que el principal objetivo era que el caso dejara una enseñanza social y funcionara como un antecedente para desalentar conductas irresponsables al volante.
“Buscábamos una condena ejemplar para que esto deje de pasar. Que las personas que conducen motos, autos o cualquier vehículo la piensen antes de manejar borrachos o en estado de ebriedad. Estas son las consecuencias”, remarcó Patricia.
La mujer recordó además el largo recorrido judicial que atravesaron desde el siniestro fatal y apuntó contra las maniobras que, según denunció, contribuyeron a prolongar el proceso.
“Llevamos siete años de espera. No solamente fue tortuoso el proceso que llevó a la muerte de mi papá, sino también toda esta espera. Él y su familia colaboraron para dilatar la situación, presentando distintos recursos y notas. Pasaron siete años”, señaló.
En ese contexto, destacó que el fallo representa la confirmación de una lucha sostenida en el tiempo. “La justicia llega, tarda, pero llega”, resumió.
Duras críticas al arrepentimiento del condenado
Durante la audiencia, Aredes expresó palabras de disculpa hacia la familia de la víctima. Sin embargo, Patricia Oviedo rechazó de plano esa actitud y aseguró que no creyó en la sinceridad de sus manifestaciones.
“No le creo nada. Creo que tiene que hacer un curso de teatro. Las lágrimas de cocodrilo no”, afirmó con contundencia.
La hija de Oviedo recordó además algunas frases que su padre solía repetir y que, según sostuvo, reflejan lo ocurrido en este caso. “Mi papá decía que no se puede llorar sobre la leche derramada y también que quien siembra vientos recoge tempestades. Es lo que él hizo durante todo este tiempo”, expresó.
Asimismo, consideró que el condenado nunca asumió plenamente la responsabilidad por sus actos y que ahora deberá enfrentar las consecuencias de sus decisiones. “Lo que no aprendió en la casa, los valores y hacerse responsable de sus actos, lo va a tener que aprender en otro lugar”, sostuvo.
Reconocimiento al trabajo judicial
A pesar de las críticas por la duración del proceso, Patricia valoró el desempeño de quienes intervinieron en la causa. Destacó el trabajo realizado por el fiscal, el tribunal y especialmente por el abogado querellante, doctor Espada, quien acompañó a la familia durante todos estos años.
“La verdad que bien. Todo este tiempo que estuve acudiendo a las audiencias fue muy correcto. El acompañamiento del doctor Espada fue incondicional, no solamente con la causa de mi papá sino también con otras causas similares”, manifestó.
También explicó que el expediente se tramitó bajo un sistema procesal anterior, hoy derogado, circunstancia que incidió en el desarrollo del juicio y en la pena finalmente impuesta.
No obstante, consideró que el fallo puede marcar un precedente para quienes deciden conducir bajo los efectos del alcohol. “Ahora, cuando una persona esté en estado de ebriedad, la va a pensar dos veces porque si no va a terminar como Aredes, preso”, afirmó.
Un caso que movilizó a la sociedad
La familia también agradeció el acompañamiento de la comunidad y de los medios de comunicación, cuyo seguimiento permanente permitió mantener visible el reclamo de justicia.
“La gente se hizo eco de esta causa. El periodismo hizo visible incondicionalmente todo este proceso y tal vez, si no hubiera tomado notoriedad, habría quedado en la nada”, expresó Patricia.
Finalmente, señaló que la condena no significa el final del recuerdo ni del dolor por la ausencia de su padre, pero sí marca el cierre de una etapa judicial.
“Tratamos de recordarlo siempre por lo que era: una persona alegre. Lo extrañamos mucho. Pero ahora también sentimos el compromiso de acompañar a otras familias que están pasando por lo mismo y seguir peleando para que estas tragedias dejen de ocurrir”, concluyó.
Con la sentencia ya dictada, el caso de Rubén “Pocho” Oviedo se convierte en uno de los procesos judiciales más resonantes vinculados a siniestros viales en Jujuy, una problemática que continúa generando reclamos por mayores controles, prevención y sanciones más severas para quienes ponen en riesgo la vida de terceros al conducir de manera irresponsable.


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