
Finales del mundo: UNA HISTORIA DE GLORIA, DOLOR Y LEYENDA DONDE ARGENTINA BUSCA ESCRIBIR UN NUEVO CAPÍTULO
El Expreso de Jujuy
Hay partidos que duran 90 minutos. Otros, 120. Y están aquellos que jamás terminan de jugarse porque permanecen vivos en la memoria colectiva de un país. Las finales de la Copa del Mundo forman parte de esa categoría. Para Argentina representa mucho más que un partido: es el escenario donde nacieron sus mayores leyendas, donde el fútbol se mezcló con la identidad nacional y donde millones de argentinos lloraron, festejaron y soñaron frente a una misma camiseta.
Este domingo 19 de julio, en el estadio de Nueva York/Nueva Jersey, la Selección argentina volverá a disputar una final mundialista. Será la séptima de su historia, enfrente estará España, con el desafío de impedir que la Albiceleste alcance una cuarta estrella que la ubique aún más arriba entre las grandes potencias del fútbol mundial.
Hasta aquí, Argentina ganó tres finales y perdió otras tres. Detrás de esos números hay historias inolvidables.
1930: el primer sueño quedó en Montevideo

La historia comenzó apenas nació la Copa del Mundo. El 30 de julio de 1930, Argentina llegó a la primera final organizada por la FIFA enfrentando al anfitrión, Uruguay, en un Estadio Centenario repleto.
La Albiceleste reaccionó tras comenzar perdiendo y dio vuelta el marcador con los goles de Carlos Peucelle y Guillermo Stábile. Sin embargo, el segundo tiempo fue todo para los uruguayos, que terminaron imponiéndose 4 a 2 y levantaron el primer trofeo mundial.
Argentina regresó con las manos vacías, pero ya había demostrado que estaba destinada a ser protagonista de la historia grande del fútbol.
1978: Kempes y la primera estrella

Pasaron 48 años hasta que el país pudo abrazar por primera vez la gloria.
Mario Alberto Kempes apareció cuando más hacía falta. Marcó dos goles en la final y se convirtió en el símbolo de una generación dirigida por César Luis Menotti. Daniel Bertoni completó la victoria que permitió conquistar el primer título mundial.
Aquella tarde quedó grabada para siempre como el nacimiento de la Argentina campeona del mundo.
1986: cuando Maradona tocó el cielo

Si 1978 fue la primera conquista, México 1986 fue la consagración definitiva de un genio irrepetible.
La final frente a Alemania parecía controlada con los goles de José Luis Brown y Jorge Valdano. Pero los europeos reaccionaron e igualaron el encuentro.
Entonces apareció Diego.
Maradona levantó la Copa del Mundo y quedó para siempre en el corazón de los argentinos como el capitán que llevó al país nuevamente a la cima del fútbol.
1990: la revancha alemana y el adiós de Diego a las finales

Cuatro años después llegó la revancha.
Argentina resistió durante gran parte del partido con un equipo golpeado por lesiones y expulsiones. Pedro Monzón se convirtió en el primer futbolista expulsado en una final mundialista y luego Gustavo Dezotti también vio la tarjeta roja.
2014: el sueño de Messi quedó a un paso

Hubo que esperar 24 años para volver a una definición.
Pero en el tiempo suplementario apareció Mario Götze para marcar el único gol del partido.
Muchos creyeron que esa oportunidad ya no volvería.
2022: la noche que cambió la historia

El destino, sin embargo, tenía preparada otra historia.
La final frente a Francia fue una montaña rusa emocional.
El alargue volvió a tener a Messi como protagonista, aunque otra vez Mbappé llevó la definición a los penales.
Con una atajada decisiva y una personalidad inquebrantable, el arquero volvió a convertirse en héroe. Gonzalo Montiel convirtió el penal definitivo y Argentina volvió a ser campeona del mundo después de 36 años.
Fue mucho más que un título.
2026: una nueva cita con la historia

Ahora llega un nuevo desafío.
Será la tercera final mundialista para Lionel Messi, un privilegio reservado para muy pocos futbolistas en toda la historia del deporte. También puede convertirse en la despedida definitiva del capitán en un Mundial, intentando cerrar una carrera incomparable con otro título.
Junto a él aparece una nueva camada de protagonistas: Emiliano Martínez, Cristian Romero, Alexis Mac Allister, Enzo Fernández, Julián Álvarez, Lautaro Martínez y tantos otros que heredaron el espíritu de las generaciones campeonas.
La camiseta que une generaciones
Cada final representa una época distinta. La de Stábile y Peucelle en 1930. La de Kempes en 1978. La de Maradona en 1986. La de Batistuta que soñó sin poder llegar a una definición. La de Messi, que conoció el dolor en 2014 y la gloria eterna en 2022.
Todos forman parte de una misma historia. porque las finales de Argentina no solo cuentan resultados, narran la evolución de un país que encontró en el fútbol una forma de expresar sus alegrías, sus frustraciones y su esperanza.
Este domingo habrá una nueva página por escribir. España intentará impedirlo, Argentina buscará la cuarta estrella.
Y, como ocurrió tantas veces desde 1930, millones de corazones volverán a latir al mismo ritmo, convencidos de que las grandes gestas comienzan mucho antes del pitazo inicial y permanecen vivas mucho después del silbato final.


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