El sol de la tarde castiga con fuerza las piedras del camino, pero no logra menguar la emoción que estalla en cada rincón del pintoresco pueblo de Tumbaya. Este Domingo de Ramos, la tierra tiembla al compás de los las zampoña, sikus, bombos y platillos y el aire se llena de incienso y copla: la Virgen de Punta Corral, la Morenita de la altura, ha llegado a su pueblo.