
Ranking mayo 2026: SADIR SOBREVIVE AL BORDE DE LA CORNIZA; CHULI JORGE, LO PEOR DE UN GOBIERNO MUNICIPAL
El Expreso de Jujuy
Carlos Sadir, gobernador de Jujuy, aparece con un 48,9% de imagen positiva. Los informes indican que logró “ascender al grupo de los 8 gobernadores que están al medio de la tabla”. En un país donde 17 de 24 mandatarios tienen más positiva que negativa, estar en esa franja media (del puesto 15 al 20) no es un triunfo, pero sí una resistencia.
Sadir no es parte de la élite de la gestión (no está entre los primeros 8), pero ha logrado distanciarse del pelotón de fondo donde están Kicillof, Quintela y Weretilneck. Su desafío es mayúsculo, gobernar una provincia conflictiva, con alta tensión social.
El hecho de que su imagen no se haya derrumbado, pese a tener al intendente de la capital como un lastre político, a pesar de que ambos son del mismo signo político, habla de una estrategia de gestión deberá estar separada de la crisis municipal.
Sin embargo, 48,9% es un número anestésico, porque no entusiasma, pero tampoco expulsa. En Jujuy, él es el “malo conocido” frente al “peor por conocer”. Su gran problema no es su número, sino el agujero negro que tiene: Raúl Jorge.
Chuli Jorge, comparte el Infierno

Los datos no pueden ser más contundentes. Raúl Jorge, intendente de San Salvador de Jujuy, tiene 35,9% de imagen positiva. Es el tercer peor intendente del país, compartiendo el lote del desprestigio con Armando Molina (La Rioja, 33,6%) y Julio Alak (La Plata, 34,1%).
Análisis crítico es lapidario. Este número es un desastre político terminal. Mientras Sadir se sostiene en el medio de la tabla, Jorge se desploma en el fondo. La diferencia entre ambos es la brecha que separa la gobernabilidad de la ingobernabilidad. Un 35,9% significa que más del 64% de los jujeños capitalinos lo rechazan.
Las consecuencias, son un dolor de cabeza para el radicalismo. El Efecto ancla, porque Raúl Jorge no es un problema menor para Sadir. Es un peso muerto. En política, un intendente capitalino con esa imagen negativa arrastra al gobernador. Es imposible hacer campaña o gestionar con un socio municipal al que los vecinos perciben como ineficaz.
La gestión evidentemente está en terapia intensiva. Estos números hablan de una gestión municipal percibida como caótica: problemas de seguridad, basura, obra pública paralizada o mala atención. Los intendentes no caen al 35% por “mala suerte”; caen por mala gestión.
Mientras los mejores intendentes (Stevanato, Stelatto, Jofré) superan el 58% de aprobación (casi 20 puntos más), Jorge está al borde del abismo electoral.
Gobernadores, el Triunfo de los “Pragmáticos”

Aquí hay una lección nacional. El podio es para Rolando Figueroa (Neuquén, 56,1%), Claudio Poggi (San Luis, 55,7%) y Osvaldo Jaldo (Tucumán, 55,1%). ¿Qué tienen en común estos tres?
Rolando Figueroa, simboliza el fin de la grieta. Surgido del MPN, se escindió y construyó su propio poder con eje en la gestión de Vaca Muerta. Es dialoguista, no confrontativo. La gente valora a un gobernador que administra los recursos energéticos sin ruido político.
Osvaldo Jaldo, en Tucumán, logró consolidarse tras años de internalismo peronista. Es un pragmático que entiende que la gente quiere soluciones, no lealtades a facciones.
Claudio Poggi, en San Luis, representa la vuelta a una gestión ordenada, previsible, que recuerda a los años de Rodríguez Saá, pero actualizada.
En síntesis, de acuerdo a estos números, podemos deducir que ciudadanía está castigando a los gobernantes conflictivos, ideologizados o con gestión mediocre (Kicillof, Quintela, Weretilneck están en el fondo) y premiando a aquellos que resuelven problemas cotidianos, bajan el tono de la confrontación y tienen anclaje local. Figueroa es el espejo donde deberían mirarse varios.
Los Perdedores de este Ranking
Axel Kicillof (43,1%): El gobernador de la provincia más importante del país está en el lote de los peores tres. Para un dirigente con aspiraciones nacionales, estar abajo de Gildo Insfrán (47,1%) y al mismo nivel que los gobernadores más desgastados es una sentencia política. Buenos Aires es ingobernable, pero estos números indican que su gestión no convence.
Alberto Weretilneck (41,8%): esta último pero se muestra como un político hábil, pero que parece haber agotado su ciclo. Los rionegrinos le dan la espalda.
Sin duda que Carlos Sadir está en la cornisa. Su 48,9% es un salvavidas, pero tiene un lastre enorme llamado Raúl Jorge. Si no logra despegarse de la gestión municipal o intervenir para cambiar el rumbo en la capital, su imagen terminará siendo arrastrada al barro. La gestión provincial es aceptable; la alianza municipal es tóxica.
Raúl Jorge, hoy con la peor gestión y es la que mide la gente. 35,9% es la antesala de una derrota electoral o de una intervención política. Es el “chivo expiatorio” perfecto para Sadir. Si el gobernador es inteligente, lo dejará caer solo para salvar su propia gobernabilidad. Jorge es, hoy por hoy, el principal problema político de Jujuy.
En mayo de 2026, Argentina premia a los técnicos pragmáticos (Figueroa, Poggi) y castiga a los malos gestores (Jorge, Weretilneck). Sadir sobrevive en la grieta. Jorge, directamente, se cayó.


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