
Romina Tejerina: “SIGO CREYENDO QUE YO FUI LA VÍCTIMA"
El Expreso de Jujuy
La entrevista con Javier Firpoifirno, del Diario Clarín, deja expuesta su realidad: en pareja; un hijo "Tiago"; empleada municipal; su madre postrada y con falta de recursos, "gano 500 mil y pago 300 mil de alquiler".
Pasó una década presa por matar su hija recién nacida, fruto de una violación. Tras 20 años, vuelve a hablar. "Construí una coraza", afirma.
Después de un largo año de idas y venidas, de dudas y temores y del siempre amenazante "qué dirán", aceptó volver a hablar con un medio de prensa. No lo hacía desde 2005, pero confiesa que se hartó de estar en silencio, de callar, de encerrarse: "Hoy me siento madura, preparada para poder responder y mirar a la cara, porque sigo creyendo en mi inocencia y en que fui yo la víctima, Quizás es una necesidad la de hablar, porque hasta a mí me parece rara mi voz en este tema del que hablé poco y nada, como que no me reconozco".
Sonríe y se le ilumina la cara a Romina Tejerina, hoy de 42 años, y que en 2003 fue la protagonista de un caso paradigmático en la historia policial argentina. El 23 de febrero de ese año, en el baño de una casa familiar de San Pedro, en Jujuy, dio a luz a una bebé que fue producto de una violación. "Yo mantuve el embarazo a escondidas, estaba toda fajada, tenía miedo... Salvo mi hermana no lo sabía nadie. Y lo que pasó fue algo producto del momento, de la locura por ver la cara de mi abusador en esa bebé. Yo no planifiqué nada, fui puro impulso, tuve un lapsus, pero sigo convencida de que yo fui la víctima", recuerda.
Tejerina mató a su beba sietemesina de varias puñaladas, "enceguecida", puntualiza. En el hospital donde fue atendida la llamaron Milagros Socorro. El abusador Eduardo "Pocho" Vargas estuvo detenido tres semanas y luego fue liberado por falta de pruebas. "Nunca voy a entender la decisión de la Justicia, a mi me ignoró completamente y a esta persona le permitió seguir su vida como si nada... ¿Si lo volví a ver? No, jamás... Ese tipo me dejó una marca imborrable", sostiene con un claro gesto de rechazo, en una videollamada con Clarín.
Según la mujer, la noche del 1 de agosto de 2002, cuando se celebraba el día de la Pachamama en San Pedro, ella iba a buscar a su hermana Mirta a un baile cuando la interceptó Vargas, la arrastró hasta un descampado y la violó. Tenía 19 años y cursaba 5" del secundario, mientras que Vargas era un vecino que la doblaba en edad.
En 2005 fue condenada a 14 años de prisión por el homicidio agravado por el vínculo. Recuperó la libertad el día de su cumpleaños 29, el 24 de junio de 2012. "La Justicia fue injusta conmigo, no me escuchó, me sacó más de diez años de vida. Estuve encerrada, fue un infierno. Estaba muy enojada, por eso creo que no que no quería hablar con nadie durante tanto tiempo", dice
Tejerina vive en un barrio de San Salvador de Jujuy, en el barrio docente, a unos 40 minutos del centro. Viaja todos los días en colectivo, a las 7 de la mañana, para llevar a su hijo Tiago (8) al colegio y de ahí sigue a su trabajo administrativo en el área de Turismo de la Municipalidad. "Estoy en un momento familiar y personal difícil. Tengo a mi mamá postrada y con demencia, y la cuidamos con mis hermanas Erica (45) y Mirta (65). Mi papá murió de Covid en la pandemia. Yo vivo con mi hijo en un departamento de dos ambientes que alquilo y la plata no me alcanza", relata.
"Tengo un sueldo de unos 500 mil pesos y pago un alquiler de 300 mil. No hay mucho secreto para darse cuenta de que no tengo otros recursos. A veces me ayuda mi hermana Erica, pero tampoco puede hacer magia. Yo quiero darle una vida un poco mejor a mi hijo, pero la realidad es que hoy no puedo comprarle ni un pantaloncito, agrega.
"Mi hijo no me pide nada, es un sol y sólo me da amor y todos los días me dice cuánto me ama, lo cual no tiene precio. Pero miro para adelante y veo poco futuro para mi en Jujuy. Estoy abierta a cualquier oferta de trabajo fuera de mi provincia, o a alguien que quiera escuchar mi historia. Pienso en un libro, en un documental o en una película como 'Belén, que hizo Dolores Fonzi que cuenta una historia de una chica tucumana parecida a la mía Estoy abierta, quizás más por necesidad, lo sé... Hasta entraría en un reality como Gran Hermano, mirá lo que estoy diciente, sonríe algo avergonzada.
Algo más confidente, en una charla distendida, en un recreo laboral, comparte que le costó mucho volver a estar con un hombre después del abuso, del que nunca hizo una denuncia "porque estaba amenazada de muerte por el violador". Pasados sus 30 empezó una relación que funcionó mejor de lo esperado.
"Estuvimos varios años, pero nunca planeamos ser padres, tampoco era algo que yo fantaseara, es la verdad, pero sucedió, no nos cuidamos y le metimos para adelante. No era nada sencillo para mi volver a transitar un embarazo, pero me animé. Hoy Tiago es lo mejor que me pasó en la vida. ¿Con el papá? Ahí estamos, va y viene, pero al menos hay una relación padre e hijo", dice.
"Lo que yo pasé parece de otra vida, parece que se tratara de otra chica, no de mí, pero fui yo la que estuve tras los barrotes, la que puse el cuerpo, la que sufrí, la que lloré, la que tuvo los peores pensamientos, pero al final siempre sacaba fuerzas de no sé dónde... Por momentos la pasé muy mal encerrada, era como vivir en la selva, rodeada de animales salvajes y pude sobrevivir", grafica.
Hace un alto. Reacciona con un gesto de incredulidad por estar hablando "de cosas que pensé que nunca más iba a contar en mi vida", devuelve una expresión como de cierto alivio. "En su momento estaba con odio, sentía bronca, indignación y con el paso del tiempo aflojé, no tenía sentido vivir enojada, estaba enojada con todos.
Ya pasé los 40, crecí y me formé con esa desdicha... Era una nena, no tenía ni 20 años, por eso me costó tanto tiempo poder compartir mis sensaciones, no quería saber nada a pesar de la insistencia de los medios de prensa de todo el país, sostiene.
Consultada sobre cómo ve, a la distancia, a aquella joven, resume: "Como una chica inocente, desprotegida, que la Justicia le dio la espalda y muy sola en medio de una sociedad cerrada como lo era San Pedro... Yo solita contra el mundo.... No sabía nada de la vida, no tenía conocimientos, experiencia, ni educación, tampoco tenía idea de lo que era la pastilla del día después, quizás la hubiera tomado, pero en esa época era todo muy tabú. Hoy los jóvenes de esa edad cuentan con otras herramientas, otros recursos.
Tiago no sabe nada del pasado de su madre. "Pero claro que se lo contaré, cuando tenga la edad suficiente para comprender ciertas cosas.
Se lo voy a decir yo, quiero que sepa todo desde la verdad absoluta y desde la voz de quien fue la verdadera víctima. No tengo ningún apuro en contarle. Hoy es un chico feliz y me enorgullece", explica.
León Gieco la homenajeó con una canción en 2005. "Lo conocí y le agradecí. Creo que, a partir de este tema, que todavía sigo escuchando, tuve una real dimensión de lo que había generado mi caso".
Suma: "Aprendí a que todo me resbalé, llevó mucho tiempo de trabajo interior y mental, pero finalmente pude construirme una coraza".


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