La Quiaca: 40 AÑOS TRABAJANDO Y LOS QUIEREN DESALOJAR 

JUJUY 28/12/2021 Por El Expreso de Jujuy
En la ciudad fronteriza de La Quiaca Soledad Rodriguez quien esta a cargo de la panaderia que construyó su padre hace 40 años, fue desalojada por no abrir su negocio de forma constante en el 2020. 
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Relato que el negocio familiar fue iniciado por su padre Jose Rodríguez en la década de los '80. "La Quiaca es una ciudad chica, los pobladores se conocen entre todos, mi padre quien  en la decada de los '80 por una concesión adquiere una sucursal, un terreno en el mercado de la municipalidad, en el cual llegan al acuerdo de construir, lo que seria la sucursal, hoy conocida como sucursal número 19 Panadería Copacabana". 

Desde entonces trabajó contantemente presentado año a año un decreto de habilitación que brindaba la municipalidad para seguir en el local. "Entendemos que en esa época habrá dado un contrato de concesión y generalmente en una cierta temporada se hacía el decreto de habilitación, no es que renueva el contrato, ya que La Quiaca es chica, nosotros conocemos como se tiene que hacer en términos legales, pero hablo de años atrás, donde los pobladores ya conocian a los funcionarios, quienes trabajaban y se renovaba de esa forma". 

Al día de hoy Soledad Rodríguez asegura que "ninguna de las sucursales del mercado de la municipalidad tiene un contrato de concesión, con esa forma de manejarse en la ciudad han trabajado durantes todos esos años".  

En septiembre de este año la llama su hermano y le dice "Sole vino la municipalidad, tiraron una notificación debajo de la puerta y están queriendo entrar al kiosco a romper".  

 La municipalidad había llegado a la puerta de su casa, no la encontraron y dejaron la notificación de desalojo debajo de la puerta. Cabe aclarar que el domicilio de la misma se encuentra al frente del negocio mencionado "cruzaron la vereda porque el kiosco esta al frente y procedieron a romper las cerradura y a entrar a sacar todas las cosas. EL mismo día que me citan me estaban desaojando". 

En ese momento hablo con la asesora legal y ellos le piden el contrato de concesión. "Yo le digo señora contrato de concesión no tiene nadie, nosotros tenemos las cosas al día, además jamas ha pasado que se intime y se desaloje el mismo día, la señora cede y arma una reunión con las autoridades". 

Fueron a la reunión y llegaron a un acuerdo en donde se presento un proyecto de trabajo, sin embargo autoridades municipales argumentaron que el desalojo se realizará por los siguientes motivos: "había dos cosas por las cuales nos iban a quitar el kiosco, la primer es que nosotros no habíamos trabajado en pandemia de forma regular y la segunda porque la sucursal seria destinada para aquellas personas que estaban en una situación de vulnerabilidad". 

Soledad intenta explicarles a las autoridades el motivo de dicha irregularidad. "Hace 40 años que trabajamos en esta panadería, a nosotros y a muchos que vivimos en la frontera de La Quiaca hemos vivido de la compra de la gente vecina de Bolivia, de mi 100% de la demanda de pan que tengo el 60% o más es de gente boliviana que nos compra, con el tema de la pandemia todo esto se frenó, entonces como productores de pan no podíamos hacer la misma cantidad de bolsas de pan como cuando se podía comercializar con la gente de Bolivia". 

Ante el cierre de frontera se perdio el mayor ingreso económico, sumado a la posición de distribución comercial que tiene La Quiaca con otros pueblos del interior de la provincia, que se abastecen periódicamente que también fue cerrado.

"También hubo un corte interior a lo que es el comercio con los pueblos aledaños como Cineguillas, Santa Catalina, eso también bajo nuestra demanda abismalmente. Estaba abierta la sucursal principal y vendíamos fiambre, un poco de pan, pero no teníamos la capacidad de activar otro tipo de actividad en la sucursal".
 
Por otro lado al fallecer a fines del 2020 el dueño de la panadería José Rodríguez se hace la sucesión y se eligen los administradores donde queda su hija Soledad Rodriguez, "empezamos el 2021 con un poquito más de apertura, pero escasa demanda, sumado al cambio interno de la propia empresa, que implico tiempo y una reorganización. Hubieron intenciones y propuestas, e intentos de seguir trabajando ahí. Empezamos a abrir de a poco". 

Además otra de las razones que justificaban el desalojo del local, según la municipalidad es "todo lo que es de los organismos públicos esta destinado a la gente que tiene necedades, con escasos recursos, con gente que necesita trabajar".  

Soledad a ese argumento dijo "Nosotros hemos constatado de sucursales con años sin ser usadas, hay una que hace 10 años que no trabajan, hay otra que tiene un muy buen lugar sobre la calle que no trabaja hace 5 años, y adentro del mercado hay como 4 sucursales que nunca abrieron, es decir que puestos que no estaban habilitados por nadie estaban disponibles, no entendemos el ensañamiento por el negocio de mi padre". 

Ante dicha situación se intento tener más reuniones con los funcionarios municipales, pero no obtuvieron ninguna respuesta. "En el mes de noviembre me llega una nueva notificación de desalojo, es ahí donde decido llamar a mi abogado quien presenta una demanda, donde citan que la anterior notificación es totalmente invalida, porque la tienen que leer con el órgano respectivo, una persona que represente con autoridad pública, leérmelo y firmar, primera cosa que no paso, e incluso dejan acentado que dejaron la cita tirada abajo de la puerta, aparte del desalojo intrépido que quisieron hacer. Eso genera que todo lo demás sea nulo, nunca nos respondieron ni dijeron nada. Nosotros seguimos trabajando". 

El 21 de diciembre entran a la 6 de la mañana a sacar todas las cosas del kiosco. Cabe aclarar que el mercado abre a las 7 de la mañana y cierra a las 21 hs. Quedando a cargo de los serenos. "Ese día rompieron las dos puertas, las dos cerraduras, sacaron los muebles y yo 6,30 estoy llegando me encuentro con el último mueble de mi sucursal sobre la  calle estaba la policía, el juez de paz, yo me interpuse en que no se lleven mis muebles y los dejen ahí, como fue tensa la situación la policía intervino y me dejaron con mis muebles en la vereda y mi local con los dos candados". 

Luego de toda esa situación ingresó nuevamente a su local, entró los muebles y le pedío que le trajeran unos carros con pan y seguío vendiendo. "Eran las 7 de la mañana y las autoridades se habían enterado que había ingresado de nuevo y que estaba vendiendo pan. A todo eso no abrieron la puerta principal del mercado, siendo las 8 de la mañana, lo cual perjudica a los demás comerciantes e hicieron una barricada con personal de rentas. En ese momento llega mi madre, ella es empleada municipal y me fue a acompañar porque sabia que estaba sola".  

Finalmente las autoridades de la municipalidad ya presentes en el lugar empezaron a agredir verbalmente a Soledad Rodriguez y a su mamá "Nos gritaban, nunca intentaron hablar, y le dijeron a mi mamá, que es empleada municipal, que se abstenga a las consecuencias, nos sentimos abasalladas por parte de las autoridades. No intentaron negociar con nosotros, solamemtente se encapricharon con la sucursal de mi padre, todos los meses pagamos el alquiler, y los impuestos".  

A la fecha no encuentran una solución para este conflicto, que esta dejando a una familia sin ingresos, tras un trabajo que empezó su padre hace 40 años atrás. 

El Expreso de Jujuy

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