CUADERNOS DEL DUENDE DONÓ LIBROS A MÁS DE 120 INSTITUCIONES

Más de 100 instituciones de la provincia de Jujuy, entre ellas bibliotecas populares, escuelas, merenderos, sindicatos y fundaciones recibieron la donación de libros que resguardan la memoria de la literatura jujeña, por iniciativa de una editorial que se inició como un regalo de fin de año de 2020.
cuadernos del duende

Se trata de la firma literaria "Cuadernos del Duende" que dirige el escritor Alejandro Carrizo, quien luego de juntar libros de autores jujeños para donarlos en un primer momento a cuatro bibliotecas populares, se expandió a múltiples espacios de lecturas.
En ese contexto la iniciativa fue tomando fuerza y durante este año ya alcanzó a unos 120 espacios de la provincia, de los cuales muchos se formaron a partir de la propuesta que mostró "las ganas de crear ámbitos de lectura", refirió hoy Carrizo.
"Entre libro y libre sólo hay una letra de diferencia", definió el editor jujeño sobre el proyecto que de a poco se instaló en bibliotecas populares, bibliotecas escolares, merenderos, sindicatos, fundaciones y nuevos espacios de lectura.
"En diciembre pasado junté unos cuantos libros de mi editorial 'Cuadernos del Duende' y doné, como un regalo de fin de año, a un par de bibliotecas populares, cuatro en realidad", explicó el escritor y contó que los demandantes de contar con los libros de literatura jujeña, "vinieron de casi toda la provincia".
En ese momento Carrizo publicó la entrega de los ejemplares en las redes sociales e "inmediatamente me empezaron a llegar pedidos de libros. Pero esta vez era más que nada de escuelas, de docentes", recordó.
La petición generó el armado de un proyecto de compilación y organización de los materiales con los que cuenta la editorial provincial, que culminó en "una colección de cuentos de autores jujeños y mitos y leyendas de la cultura regional; fueron cuatro tomos que se llamaron 'Cuentos escalofriantes'", precisó Carrizo.
"Por suerte todavía existen los mecenas (sí, sí) y rápidamente los mandamos a imprimir. Mandé un par de mails y un par de whatsapp y se viralizó rápidamente. Ya llevamos tres sábados de entrega", expresó a Télam el escritor.
La noticia que corrió de boca en boca y en los espacios más diversos de la provincia, "es increíble; es como un tesoro escondido (un tapado); me refiero a las ganas de leer o de crear ámbitos de lectura que de pronto emergieron", señaló más adelante sobre los encuentros que promovió durante los fines de semana la entrega de libros.
"En cada encuentro les doy una breve charla acerca de 'leerle a otro/a', no dejar los libros en los anaqueles, y tampoco darles que lean. El concepto de "con-leer" lo tomé como propio de este proyecto: leerle a otro/a es una experiencia en la que se enriquecen y se incentivan ambos, o todos si es colectiva", sostuvo.
El escritor manifestó que durante esta experiencia le llamó la atención, "la desesperación de los docentes: '¡No tenemos libros de autores jujeños!' decían casi todos, y varios dijeron 'no tenemos libros'".
"En mi escuela, como no tenemos espacio, hicimos la biblioteca en un árbol", dijo una maestra de la ciudad de El Carmen.
Entre otras expresiones promotores de la lectura se destacaron: "Yo estoy armando una biblioteca en Valle Grande porque cuando yo era chica no llegaban los libros", dijo Pastora Mamaní venida desde las Yungas.
"También me conmovieron un par de sindicatos y un espacio del Sedronar y algunos merenderos, y copas de leche, y un señor del servicio penitenciario, y una señora que tiene un espacio de lectura en el Hospital de Niños", contó Carrizo.
Otras de las palabras daban cuenta la creación de nuevos espacios a partir de la entrega de libros.
"Yo con estos libros voy a cumplir mi sueño, que es inaugurar una biblioteca en El Fuerte", dijo un muchacho que vino de esas lejanías. Y una docente de Lagunillas del Farallón (límite de Argentina, Chile y Bolivia) estaba con frío porque había tenido que tomar el colectivo a las cuatro de la mañana.
Y también de una escuelita de frontera en Yavi Chico (límite con Bolivia), o de Yuto (al extremo noreste de la provincia), o de Santa Catalina (en la más alta puna), o de las escuelas de los barrios del centro de San Salvador de Jujuy.
"En fin, una maravilla cada sábado. El próximo estamos organizando una movida con la Asociación de Bibliotecarios de Jujuy", adelantó el escritor quien aseguró que los referentes de cada institución muestran que los ayudará a "reavivar" los espacios.
Finalmente Carrizo expresó: "Lo que también me llama la atención (o tal vez no) es que ningún diario ni canal de televisión de Jujuy se hizo eco de la noticia (¡y eso que mandamos un par de mensajes!)".
"No importa, me dije, -continuó-, éste es un virus que se contagia rápidamente por la emoción que brilla en los ojos de quien está convencido de que la lectura es un refugio para el alma. ¡Viva la lectura! ¡Leer nos hace libres!", concluyó.

 

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