La Ley N° 6513 marca un avance concreto para quienes ven limitada su participación en actividades recreativas y sociales. Familias y referentes de la comunidad autista acompañaron cada etapa del proyecto, acercando testimonios y experiencias para explicar por qué una adaptación tan sencilla puede modificar la vida cotidiana de muchas personas.
La aprobación de la norma representa un hito para quienes enfrentan obstáculos cotidianos en entornos públicos. Para la mayoría, ingresar a un comercio es una rutina sencilla. Para personas con autismo o hipersensibilidad sensorial, la experiencia puede ser abrumadora. La acumulación de luces, ruidos y movimiento convierte una compra cotidiana en un reto difícil de superar.
Jujuy aprobó la Ley N° 6513, que establece la “hora silenciosa” para reducir estímulos sensoriales en comercios, supermercados y oficinas públicas (Imagen Ilustrativa Infobae
Cuando una compra se convierte en desafío
Los supermercados concentran estímulos: luces, música, anuncios, sonidos de cajas y un flujo constante de personas. La “hora silenciosa” propone reducir durante un período determinado la intensidad lumínica, la música y los sonidos ambientales.
La meta es crear un espacio temporalmente más accesible, sin separar ni aislar a las personas con autismo, sino adaptando el entorno para que logren participar en igualdad de condiciones. La normativa también favorece la autonomía de adolescentes y adultos que buscan desarrollar habilidades sociales y mayor independencia.
La sanción de la Ley N° 6513 abre una nueva etapa. El Poder Ejecutivo deberá reglamentar la norma y definir la implementación según el tipo de comercio o espacio.
Cabe destacar que la aprobación de la ley coincide con el contexto de festejos por el Mundial, un momento de ruidos y celebraciones que suelen ser complejos para quienes tienen sensibilidad sensorial. En este contexto, las familias desarrollan estrategias como usar auriculares o buscar ambientes tranquilos.
La “hora silenciosa” es el resultado de tres años de gestión y perseverancia, con varios intentos previos que no avanzaron. La ley establece un marco, pero el cambio real exige el compromiso de comercios, instituciones y ciudadanos. Reducir la luz, bajar el volumen o reservar una hora de tranquilidad pueden abrir puertas que durante años estuvieron cerradas para muchas familias












