
Protesta: DIEZ AÑOS DE PRECARIZACIÓN ESTALLAN EN LA UNJU
El Expreso de Jujuy
La crisis laboral que atraviesan decenas de trabajadores contratados de la Universidad Nacional de Jujuy salió a la luz con fuerza en las últimas horas. Tras más de una década de precarización, empleados de distintas facultades y dependencias decidieron autoconvocarse frente al Rectorado para denunciar una serie de medidas que, según afirman, profundizan el deterioro de sus condiciones laborales y ponen en riesgo derechos básicos como la estabilidad laboral y el acceso a la salud.
El reclamo no surge de un conflicto reciente. Por el contrario, expone una situación estructural que, de acuerdo con los propios trabajadores, lleva al menos diez años sin resolución. Muchos de ellos acumulan entre 12 y 14 años de antigüedad bajo modalidades de contratación precarias, sin lograr el pase a planta ni la estabilidad que corresponde a quienes sostienen tareas permanentes dentro de la institución.
La situación se agravó cuando varios empleados detectaron modificaciones en sus haberes. Lo llamativo, sostienen, es que los cambios se realizaron sin comunicación previa ni explicaciones claras por parte de las autoridades universitarias.
"El presupuesto para nuestro sueldo estaba garantizado y ya estaba dentro de lo que vino en el presupuesto anual", aseguran los trabajadores, quienes cuestionan la justificación brindada por la gestión universitaria respecto de la necesidad de aplicar recortes.
Según relataron, la respuesta que recibieron fue que "tenían que recortar sí o sí porque si no no les alcanza". Sin embargo, denuncian una absoluta falta de transparencia sobre cómo se tomaron esas decisiones y cuáles fueron los criterios utilizados.
"Nos hacen las cosas sin preguntar, sin decirnos, sin aclararnos. Hubo compañeros que recién se enteraron cuando descargaron el recibo de sueldo y vieron que les habían cambiado los montos", señalaron con indignación.
Pero el conflicto no se limita únicamente a una reducción de ingresos. Uno de los aspectos más graves denunciados es la afectación de la cobertura médica de trabajadores y sus familias.
Según explicaron, una empleada se encontró con que ya no podía acceder a su obra social porque los aportes realizados resultaban insuficientes para cubrir el servicio. La situación la obligaría a afrontar gastos adicionales para garantizar la atención médica de su hija.
"Dijeron que no la puede usar porque los aportes para la obra social no cubren el servicio, así que va a tener que sacar plata de su bolsillo para seguir teniendo cobertura para su hija", relataron.
El caso encendió las alarmas entre los contratados, que advierten que detrás de las modificaciones salariales existe una pérdida concreta de derechos laborales y de protección social.
A ello se suma otro temor que genera profundo malestar dentro de la comunidad universitaria: la posibilidad de que los actuales contratos sean reemplazados por contratos de obra, una modalidad aún más precaria y con menores garantías para los trabajadores.
"Esto hace diez años que está así. Vamos para atrás. Y este año ya pasó lo peor, que nos quieren cambiar a contrato de obra", denunciaron.
La preocupación alcanza a trabajadores de distintas áreas de la universidad, incluyendo las facultades de Humanidades, Ingeniería y Ciencias Agrarias, además de la Escuela de Minas y la Radio Universidad. Los empleados aseguran que se trata de una problemática extendida que afecta a una cantidad significativa de contratados.
La situación económica también golpea de lleno en la vida cotidiana de quienes sostienen el funcionamiento de la institución. Muchos afirman que los salarios actuales ya no alcanzan para cubrir necesidades básicas.
"Hay compañeros que tienen que tener dos o tres trabajos para llegar a fin de mes. Si no, estamos mal, muy mal", expresaron.
En este contexto, los trabajadores decidieron romper el silencio y convocar a una protesta para este jueves frente al Rectorado de la UNJu. El objetivo es visibilizar una problemática que, según sostienen, fue ignorada durante años y que hoy amenaza con agravarse.
La convocatoria está dirigida a todos los trabajadores no docentes contratados de las distintas facultades y dependencias universitarias, con la intención de construir un reclamo colectivo frente a lo que consideran un proceso sostenido de precarización laboral.
Además, denunciaron que algunos empleados recibieron advertencias para evitar manifestaciones públicas o reclamos, situación que suma tensión a un conflicto que ya se encuentra en un punto crítico.
Pese a ello, aseguran que la movilización seguirá adelante. Después de una década de contratos precarios, salarios insuficientes y ausencia de respuestas concretas, sostienen que la situación llegó a un límite.
"Ya es insostenible. Insostenible", repiten los trabajadores que este jueves buscarán hacer visible un conflicto que interpela no solo a las autoridades universitarias, sino también al futuro de una institución pública que, mientras forma profesionales y genera conocimiento, enfrenta denuncias por las condiciones laborales de parte de quienes la sostienen día a día.


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