
TRABAJADORES DESPEDIDOS DE SANTA ANA DENUNCIAN FALTA DE PAGO
Fernando Burgos
Se trata de siete empleados de distintas áreas —entre ellos mecánicos, chapistas y choferes— que aseguran haber sido desvinculados sin recibir aún el pago correspondiente por los meses trabajados ni las indemnizaciones legales.
Los trabajadores sostienen que atraviesan una situación económica crítica y reclaman respuestas tanto de la empresa como de las autoridades judiciales y laborales. “Lo único que queremos es que nos paguen lo que nos deben”, expresaron durante una entrevista en la que describieron el difícil panorama que enfrentan junto a sus familias.
Uno de los despedidos afirmó que la empresa había prometido cumplir con los pagos al momento de las desvinculaciones. “Decían que no tenían problema en echarnos, pero que nos iban a pagar. Hasta ahora no vimos un peso”, señaló.
Las denuncias apuntan directamente contra los responsables de la empresa Santa Ana y mencionan además supuestas conexiones políticas y facilidades que, según los trabajadores, permitirían a la firma continuar operando pese a los reclamos laborales y las reiteradas fallas en el servicio.
“Nosotros trabajamos cinco años ahí. Venimos desde la época de Unión Bus y siempre fueron amenazas, gritos y aprietes. Ahora nos dejaron en la calle y ni siquiera cumplieron con lo básico”, relató uno de los mecánicos despedidos.
El conflicto laboral se produce además en un contexto de fuertes cuestionamientos al estado de las unidades del transporte urbano. Los exempleados denunciaron que los colectivos presentan problemas mecánicos frecuentes y aseguraron que muchas reparaciones se realizan con repuestos no originales.
“Los coches se quedan porque no usan repuestos adecuados. Yo armaba motores y después cuando aparecían fallas me echaban la culpa”, denunció uno de los trabajadores.
La situación impacta de lleno en las familias afectadas. Algunos de los despedidos aseguraron que debieron recurrir a trabajos informales o depender únicamente del ingreso de sus parejas para sostener los gastos diarios. “Uno grande se aguanta, pero el problema son los chicos”, expresó uno de ellos, reflejando la preocupación por la imposibilidad de cubrir necesidades básicas.
Además del reclamo económico, los trabajadores advierten sobre las dificultades para conseguir nuevos empleos en el actual contexto económico y aseguran sentirse atrapados en una situación de incertidumbre permanente.
El conflicto ocurre mientras el sistema de transporte urbano de la capital jujeña atraviesa una etapa de tensión por el proceso licitatorio impulsado por el municipio, que ya generó denuncias de presunta cartelización, cuestionamientos políticos y reclamos de distintos sectores vinculados al transporte.
Ahora, el frente laboral agrega un nuevo foco de presión sobre una de las empresas más cuestionadas del servicio urbano, mientras los trabajadores esperan respuestas concretas sobre el pago de sus haberes y el reconocimiento de sus derechos laborales.


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