Milei en Davos: FUERTES CRITICAS AL SOCIALISMO "SUENA LINDO, PERO TERMINA MAL"

El mandatario argentino habló en el Foro Económico Mundial de Davos 2026 ante líderes políticos, ejecutivos de grandes empresas, banqueros e inversores internacionales. Defendió su gestión y el capitalismo y advirtió que "Occidente está en peligro".

INTERNACIONALES21 de enero de 2026El Expreso de JujuyEl Expreso de Jujuy
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El presidente argentino Javier Milei habló en el Foro Económico de Davos, ante un auditorio integrado por líderes políticos, ejecutivos de grandes compañías, banqueros, inversores y referentes de organismos internacionales. La presentación del mandatario se dio en el marco de una agenda cargada de encuentros bilaterales y reuniones con directivos de empresas y entidades financieras, en una de las principales citas globales del debate económico y geopolítico.

Tal cual estaba previsto, Milei ratificó su alineamiento estratégico con los Estados Unidos, expresó su respaldo a Israel y al Consejo de la Paz (Board of Peace) impulsado por la administración estadounidense, y cuestionó a la denominada agenda “woke” y a los movimientos de izquierda. El discurso, que tuvo una duración de 30 minutos, y se inscribió en la línea que el Presidente viene sosteniendo en foros internacionales desde el inicio de su gestión.

El discurso de Javier Milei en Davos
Tras el discurso del presidente estadounidense, el mandatario argentino, Javier Milei, comenzó su discurso en el Foro Económico Mundial de Davos 2026.

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Al referirse al capital humano y las políticas sociales, el mandatario elogió la gestión de la ministra Sandra Pettovello. Sostuvo que Argentina cambió el paradigma de la asistencia a los sectores vulnerables, abandonando el "asistencialismo tradicional" para fomentar la autonomía individual.

"A los sectores vulnerables hemos dejado de regalarles el pescado para enseñarles a pescar", sentenció. Agregó que el objetivo final es motivar a esas personas para que creen sus propias empresas, vinculando el progreso económico con el desarrollo de capacidades desde la infancia y la salud nutricional.

La advertencia del "Faraón" y el renacer de la libertad
Hacia el final de su discurso, el jefe de Estado apeló a una analogía religiosa citando la Parashá de la semana sobre Moisés y el Faraón. Comparó al Estado opresor con el soberano egipcio y advirtió que la negación de la libertad solo conduce a la oscuridad y la decadencia, tal como ocurrió con las plagas.

Cerró su intervención con un mensaje de optimismo, asegurando que 2026 es el año del "despertar del mundo". Afirmó que América es hoy el faro de luz para Occidente frente al avance del socialismo y el "wokismo", e instó a los líderes mundiales a volver a las raíces de la libertad para garantizar un futuro de prosperidad.

El Presidente destacó la labor de Federico Sturzenegger y señaló que su gestión logró implementar 13.500 reformas estructurales destinadas a "extirpar las trabas" que impedían el crecimiento económico y que permitieron bajar la pobreza del 57% al 27%.

Explicó que su política se inspira en el gráfico de "palo de hockey" de la economía mundial, donde la riqueza se disparó a partir de la Revolución Industrial. Advirtió que regular los mercados concentrados es "matar el crecimiento", ya que se castiga a quienes alcanzaron esa posición mediante el descubrimiento y la innovación empresarial.

La Inteligencia Artificial como la nueva "fábrica de alfileres"
En un tramo dedicado a la tecnología, Milei comparó a la Inteligencia Artificial con la famosa "fábrica de alfileres" de Adam Smith. La definió como un potenciador de rendimientos que multiplicará el bienestar global, siempre y cuando los gobiernos no pongan trabas a su desarrollo.

A su vez, envió un mensaje directo a la clase política mundial: "Deben dejar de fastidiar a quienes están haciendo un mundo mejor", advirtió. Además, desestimó los temores sobre escenarios distópicos asociados a la IA, calificándolos de "tonterías" y asegurando que el límite de su expansión lo dará el tamaño del mercado y los recursos financieros reales.

La propiedad privada como eje de la justicia occidental
El mandatario definió al liberalismo basándose en la premisa de Alberto Benegas Lynch (hijo) sobre el respeto irrestricto al proyecto de vida del prójimo. En ese sentido, recurrió a la figura de Ulpiano y el derecho romano para sostener que el capitalismo es el único sistema justo, ya que se basa en la voluntad de otorgar a cada quien lo suyo a través de la propiedad y el intercambio voluntario.

Afirmó que cualquier desviación de estas reglas, bajo la excusa de la redistribución, implica un ataque a los derechos naturales. Para el Presidente, la protección de la integridad física de la propiedad es lo que garantiza que cada individuo realice el mayor esfuerzo productivo posible, beneficiando así a toda la sociedad.

Milei cuestionó a la economía neoclásica, al sostener que los llamados "fallos de mercado" no existen en la realidad. Argumentó que estas ideas solo sirven para abrir las puertas a la intervención del Estado, lo que deriva en una redistribución forzosa de ingresos que castiga a los creadores de riqueza.

Citó los trabajos de Hans-Hermann Hoppe para demostrar que cualquier regulación implica una caída en la producción y un menor estándar de vida. Según el jefe de Estado, pivotar sobre la propiedad privada permite alcanzar la eficiencia sin necesidad de recurrir a "supuestos esotéricos" que justifican la coacción estatal.

“Maquiavelo ha muerto”
Javier Milei había iniciado su discurso con la frase: “Estoy aquí frente a ustedes para decirles de modo categórico que Maquiavelo ha muerto”. A partir de esa definición, el mandatario argentino cuestionó lo que describió como un falso dilema en el diseño de políticas públicas, al señalar que durante años “se nos deformó el pensamiento” al oponer la eficiencia política al respeto por los valores éticos y morales de Occidente.

En ese marco, Milei sostuvo que “la oposición entre las dimensiones de eficiencia y justicia es falsa y errónea” y afirmó que “lo justo no puede ser ineficiente y lo eficiente es justo”. Apoyado en referencias teóricas, agregó que, desde una perspectiva dinámica, “justicia y eficiencia son dos caras de la misma moneda”.

"Lo justo no puede ser ineficiente"
Tras su frase inicial, Milei planteó que el supuesto conflicto entre eficiencia y justicia es artificial. Citó al economista Jesús Huerta de Soto para sostener que “la eficiencia no es compatible con diversos esquemas de equidad o justicia”, sino que surge “del respeto de la propiedad privada y la función empresarial”. En ese sentido, remarcó que “esto es: lo justo no puede ser ineficiente y lo eficiente, injusto”

El Presidente afirmó que quien anticipó con mayor claridad esa visión fue Murray Rothbard, al vincular eficiencia económica y ética. En ese tramo, señaló que “era imprescindible establecer previamente el marco ético adecuado que impulse la eficiencia dinámica” y subrayó que, aun desde su rol institucional, “solo los principios éticos subyacentes en la cultura occidental pueden servir como criterio de eficiencia”.

Críticas al utilitarismo político
En ese tramo de su exposición, Javier Milei profundizó su cuestionamiento al enfoque utilitarista en el diseño de las políticas públicas. Sostuvo que, desde una perspectiva ética, no resulta aceptable subordinar la justicia a criterios de eficiencia económica o conveniencia política. En ese sentido, afirmó que “al momento de diseñarse las políticas públicas, resulta inadmisible, desde el punto de vista de la ética y la moral, sacrificar a la justicia en el altar de la eficiencia”.

El Presidente agregó que la defensa de los valores no sólo debe prevalecer sobre los resultados económicos, sino también sobre cualquier cálculo político de corto plazo. Según expresó, “esta consigna en favor de los valores no sólo está por encima de la eficiencia económica, sino que está muy por encima aún de lo que es el utilitarismo político”. Y advirtió que el abandono de principios éticos y morales deriva en políticas “injustas” que terminan provocando “el colapso no solo en lo económico, sino también en el plano de lo social”.

Occidente en peligro y la denuncia al socialismo
Javier Milei retomó advertencias que ya había formulado en exposiciones anteriores en el Foro Económico Mundial y sostuvo que la civilización occidental atraviesa una crisis profunda. Recordó que “en 2024, en este foro señalé que Occidente estaba en peligro” y que, un año después, volvió a alertar sobre el rumbo que estaban tomando las agendas impulsadas desde organismos internacionales.

En ese sentido, afirmó que en su presentación de 2025 había demostrado que “las agendas y las políticas que se venían impulsando desde los distintos organismos y foros internacionales no eran ni más ni menos que todo un conjunto de políticas socialistas”, que —según dijo— fueron “arropadas de modo elegante para engañar a personas de almas nobles y bellas, con buenas intenciones, pero con los mismos resultados catastróficos de siempre”.

Al profundizar sus críticas, el Presidente citó experiencias históricas y actuales para reforzar su diagnóstico. Recordó una frase atribuida a Thomas Sowell sobre el socialismo, del que dijo que “suena muy lindo, pero cuya contracara es que siempre termina mal, horriblemente mal”.

Luego puso como ejemplo el caso venezolano y sostuvo que los daños provocados por ese modelo no se limitan al plano económico. “Sin ir más lejos, vemos los daños aberrantes causados en Venezuela, no solo por una caída del 80% de su PIB, sino que mucho peor aún, a la luz del establecimiento de una narcodictadura sangrienta”, afirmó, al advertir que “sus tentáculos terroristas se expandieron por todo nuestro continente americano”.

La defensa ética del capitalismo de Javier Milei
Frente a ese escenario, Milei planteó la necesidad de recuperar y reafirmar las ideas de la libertad. Sostuvo que “hoy más que nunca, frente a la degradación ética y moral que atraviesa Occidente, fruto de haber abrazado la nueva agenda socialista, es necesario resolver e impulsar las ideas de la libertad”.

A diferencia de enfoques anteriores, remarcó que la defensa del capitalismo no debe apoyarse únicamente en su capacidad productiva. “Hoy la defensa del sistema capitalista de libre empresa debe estar basada en su virtud ética y moral”, afirmó, y citó a Israel Kirzner al señalar que “los socialistas de hoy no niegan la superioridad del capitalismo en lo productivo, lo cuestionan por ser injusto”.

Capitalismo, justicia y valores
En ese marco, Milei sostuvo que la discusión no puede limitarse a la eficiencia económica. “No basta con que el sistema sea más productivo, ya que si su raíz fuera injusta, el capitalismo no merecería ser defendido”, afirmó ante el auditorio.

Acto seguido, anticipó el eje central de su exposición: “Hoy les demostraré que el capitalismo de libre empresa no solo es más productivo, sino que, además, es el único sistema que es justo”. Y agregó que no existe una contradicción real entre valores y resultados, al señalar que “no existe dilema entre el utilitarismo político y la política basada en valores”.

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"Retornar a los valores judeocristianos nos permitirá salvar a Occidente​"
El Presidente afirmó que la salida a la crisis actual requiere un regreso a los fundamentos culturales y filosóficos de Occidente. “Si queremos salir de nuestro oscuro presente, debemos volver a inspirarnos en la filosofía griega, abrazar el Derecho romano y retornar a los valores judeocristianos”, expresó, y sostuvo que ese camino es el que “nos permitirá salvar a Occidente”.

Según Milei, el abandono de esos pilares explica buena parte de los conflictos contemporáneos y del deterioro institucional que atraviesan numerosas sociedades.

Derecho natural, derecho positivo y libertades fundamentales
En la parte final de este tramo del discurso, Milei introdujo una distinción entre derecho natural y derecho positivo. Señaló que “gran parte de los conflictos humanos surge de una fallida interrelación entre el Derecho natural y el Derecho positivo” y explicó que el primero “es la ley que debe regir al ser humano porque se adecúa a su naturaleza y, por lo tanto, es justo en sentido universal”.

Aclaró que el derecho natural “es intrínseco a la esencia del hombre y, por lo tanto, inmodificable”, mientras que el derecho positivo “es el que redactan los hombres para seguir a su conveniencia”. En ese marco, afirmó que cuando la ley positiva se aparta de la ley natural “será legal, pero no será legítima”.

Vida, libertad y búsqueda de la felicidad
El mandatario definió luego cuáles son, a su entender, los derechos fundamentales que deben guiar la organización social. “Se reconocen dos derechos fundamentales: el derecho a la vida y el derecho a la libertad”, afirmó.

En esa línea, sostuvo que “el hombre nace vivo y nace libre” y que tiene derecho a que esos atributos sean respetados. Y señaló que cada individuo debe poder “buscar su propia felicidad, que es el fin al que tiende todo hombre”.

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