El colmo de la pandemia y el descuido del COE: ¡PELIGRO, HOSPITALES!

EDICIÓN IMPRESA 13 de julio de 2020 Por El Expreso de Jujuy
NOTA PRINCIPAL DE NUESTRA EDICIÓN IMPRESA N° 675. El mundo está al revés en Jujuy. Vas a la policía y tienen virus; vas a los hospitales y te contagias de coronavirus. Todos los centros de salud se han vuelto un peligro para la sociedad, hasta los centros médicos privados no te brindan garantía. El Centro Norte, hoy está encapsulado por posibles casos de contagio.
GUSTAVO BUHID IMPRESA
Gustavo Bouhid, o cambia de estrategia o deberá dar un paso al costado. Debe consensuar el trabajo sanitario.
El COE ya no da informes porque todo se ha desbordado y nadie quiere hacerse responsables de las muertes que pudieron haberse evitado. Los ministros Bouhid y Ekel Meyer deben dar explicaciones, porque uno debe garantizar la salud de los jujeños y el otro la seguridad.
Según las encuestas, son los más cuestionados por la ciudadanía jujeña, y no debería sorprender si el gobernador decide oxigenar el Comité, pidiéndoles las renuncias.
EL CASO GRACIELA
Negligencia, falta de previsión e incapacidad, todo se conjugó en contra de Graciela Herrera, la joven mujer que concurrió al Hospital Oscar Orías, de Libertador General San Martín, para una cesárea programada y terminó contagiándose de coronavirus, para fallecer luego en el hospital Materno Infantil Quintana, de esta ciudad, por un grave cuadro de insuficiencia respiratoria. Graciela, era ama de casa, trabajaba políticamente en los tiempos de campaña, vivía junto a su marido, su otra hija de 10 años en la casa de su madre en la localidad de Libertador General San Martín.
El 30 de junio, a temprana hora, concurrió a la maternidad del Oscar Orías junto a su esposo Hugo Brandán. Al otro día, en el trascurso de la mañana se le practicó la operación de cesárea y nació su segunda hija que será bautizada con el nombre de Zoe. Todo salió perfecto ese día, a pesar de que ella sufría de diabetes, se había realizado todos los estudios necesarios para la operación, los cuales estaban normales.
El día viernes recibió el alta médica y todos volvieron a la casa que compartían en el Barrio Patricias Argentinas.
El lunes empezó a tener síntomas que llamaron la atención al resto de la familia, le faltaba el aire, no podía respirar, estaba muy inquieta, se levantaba repentinamente de la cama, se sentaba y se iba al comedor, todo inquieta. Todos pensaban que era por la cesárea, el dolor o por su condición física, estaba algo gordita por el embarazo.
El martes continuaron los síntomas, ya tenía cansancio y se notaba que tenía fiebre. “Yo fui a la casa, justamente con mi señora fuimos a ver a la bebé y entramos a la pieza donde estaba y nunca nos imaginamos que los síntomas eran por otra enfermedad. Ella estaba media molesta, no pudo dormir toda la noche, le faltaba el aire”, relató el hermano Gabriel.
El miércoles a las 6 de la mañana le faltaba mucho el aire y no podía respirar y su marido llamó al SAME; una ambulancia concurre inmediatamente, le brinda atención y le toma la temperatura, 39°. El personal médico se pone en alerta y avisan que puede ser un caso sospechoso de coronavirus. “Se le inflaba el pecho de la desesperación por respirar, se la llevan al Hospital Orias nuevamente.
Pero no lo dejaron entrar, porque consideraron que se trataba de un caso sospechoso. De allí, la llevaron al Materno, y se comunicaron con mi cuñado avisando de la situación. Mi cuñado, a las 2 de la tarde, recibe la noticia de que ella había fallecido”, lamentó Gabriel. Nadie entendía qué pudo haber pasado, porque ese mismo día se hizo el hisopado para los estudios de Covid 19, cuyo resultado salió dos días después, confirmando que la mujer había contraído el virus y su salud se agravó por el cuadro de diabetes que tenía.
Nadie explicó a la familia cómo pudo haberse contagiado de coronavirus en un centro de salud donde debían garantizarle la salud; donde no podían haber recibido a una persona embarazada y con una enfermedad como la diabetes, sabiendo que corría el riesgo de contraer el coronavirus.
El gobernador Gerardo Morales, recién en el informe del COE del domingo, confirma que el hospital Oscar Orías estaba totalmente infectado y que se debía realizar una desinfección total. Pero nunca hizo mención al caso de Graciela, ni a su muerte por negligencia de los médicos de ese nosocomio.
LA SALA FUSCIA
En el hecho de averiguar qué sucedió con la familia Herrera, pudimos confirmar otro hecho de extrema negligencia sucedido en el sector pediatría del hospital Materno infantil “Héctor Quintana”.
Este otro caso se trata de una niña de 10 años de edad que estaba internada en la sala oncohematología o conocida más por “sala Fucsia”. Los padres de la menor, había solicitado su traslado a la ciudad de Buenos Aires donde debía recibir un tratamiento para su problema de salud y para poder viajar, le solicitaron un certificado médico donde diga que no tenía coronavirus. El sábado pasado se le practica el test correspondiente y a los dos días recibe el resultado: positivo para coronavirus.
Allí comienza toda la debacle de la sala, porque la nena ya estaba internada desde unos diez días en el hospital y no se sabe cómo se contagió de dónde, si el personal que pasó por allí tomó todas las medidas de prevención o no.
La noticia fue devastadora para la familia, que jamás sospechó que en un centro médico de tamaña envergadura no se habían tomado las medias de prevención necesarias para que una paciente de alto riesgo, se contagiara de coronavirus.
Afortunadamente, la niña no presentó nuevos síntomas relacionados con esta pandemia y se recupera favorablemente en una sala especialmente acondicionada para pacientes con Covid 19. Pero pudo haber pasado cualquier cosa, inclusive con los otros cinco niños que también estaban internados en la sala fucsia y que también fueron sometidos a test de coronavirus. De ellos, cuatro dieron positivos junto a sus padres. O sea, que la negligencia médica hospitalaria, llevó a contagiar a cinco menores de coronavirus y exponerlos a otra enfermedad que hasta puede quitarle la vida.
“El COE no informa cómo se maneja ese tema, nosotros estamos manejando positivo hace 15 días y más. Comenzamos con un caso de Abra Pampa, luego de Humahuaca, todos positivos y estaba medio colapsada la sala. Encima, estos chicos de la sala fucsia son de alto peligro, porque se le bajan las defensas. Actualmente, están 4 chicos con coronavirus. Gracias a Dios estables, no hay sintomatología del virus, no hicieron fiebre, hipoxemia por falta de oxígeno”, informó un trabajador de lugar de alta confiabilidad. Es imposible imaginar, cómo las autoridades de un centro hospitalario del COE o un ministro de Salud, puedan ocultar información o distorsionar la realidad. En el caso del Hospital Orías, lo lógico hubiera sido que ante la primera sospecha de contagio generalizado, se desinfecto el hospital y se aísle a todo el personal médico con síntomas o sospechas de coronavirus.
Esta enfermedad no mide consecuencias y Graciela Herrera fue víctima de ese abandono del sistema sanitario. Ella tenía 43 años, toda una vida por delante, una familia, hijos por criar y hoy todos están destruidos, con el temor que alguna de las niñas o la madre tenga coronavirus. Los hermanos esperan un milagro, porque la señora es mayor de edad y también una paciente con riesgo.
Por eso exigieron, por este medio, a las autoridades de Salud y del Hospital Orías explicación respecto a lo sucedido, cómo contrajo la enfermedad y porque no tomaron las previsiones necesarias.
02-03

¿Y JAYAT?
Al cierre de esta edición, no habían salido los resultados de los test de coronavirus practicado a toda la familia por personal del COE, quién atentamente brindó toda su predisposición para realizar los hisopados y para dejar leche, remedios, pañales y ropa para la bebé que perdió a su madre. La misma reacción no tuvo el intendente de esa ciudad, Oscar Jayat, titular del COE de Libertador, que ni siquiera atinó a llamar a la familia para brindarle alguna asistencia o darle un mensaje de aliento.
La bebé se encuentra bien de salud y la otra hijita de 10 años se encuentran a la espera de los resultados del hisopado junto a toda la familia. A este caso fatal, se le suma una ola de contagios en el personal de salud, médico y enfermeros, pese al relato del ministro Bouhid de que todo estaba bien.
El nosocomio ha sido descuidado por las autoridades sanitarias jujeñas que no realizaron, lamentablemente, las inversiones pertinentes para concluir la obra de la sala de terapia intensiva y construir una zona especial COVID-19. El ministro Bouhid deberá explicar porque justamente un hospital se ha vuelto un peligro para los ciudadanos de Libertador, y por qué no se ha previsto conforme se sabía de los efectos de la pandemia.

El Expreso de Jujuy

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