
PERÚ DEFINE SU FUTURO EN UNA ELECCIÓN DE FINAL ABIERTO
Fernando Burgos
La elección presidencial de Perú quedó envuelta en un escenario de máxima incertidumbre luego de que los primeros resultados del balotaje mostraran una diferencia mínima entre la candidata de derecha, Keiko Fujimori, y el postulante de izquierda, Roberto Sánchez.
Más de 27 millones de ciudadanos estuvieron habilitados para participar de una jornada electoral que transcurrió con normalidad, pero cuya definición se extendió más allá del cierre de las urnas debido a la estrecha diferencia entre los dos candidatos que aspiran a conducir el país durante los próximos años.
Las primeras estimaciones difundidas por las consultoras a través de los tradicionales sondeos a boca de urna ubicaron a Fujimori al frente de la contienda, aunque con una ventaja inferior a un punto porcentual. Sin embargo, a medida que avanzó el procesamiento de la información, las propias consultoras comenzaron a hablar de un escenario de empate técnico.
Según el conteo rápido realizado por Datum sobre el 100 por ciento de su muestra, Roberto Sánchez obtenía el 50,14 por ciento de los votos frente al 49,86 por ciento alcanzado por Keiko Fujimori. Una tendencia similar reflejó Ipsos, que otorgó al candidato de izquierda el 50,3 por ciento de las preferencias contra el 49,7 por ciento de la representante de Fuerza Popular.
Mientras tanto, los resultados oficiales difundidos durante la madrugada mostraban un panorama diferente. Con aproximadamente la mitad de las mesas escrutadas, Fujimori aparecía al frente con el 52,71 por ciento de los votos, mientras que Sánchez reunía el 47,28 por ciento.
La disparidad entre las estimaciones privadas y el conteo oficial alimentó la cautela en ambos sectores políticos, que evitaron proclamarse vencedores y llamaron a esperar el resultado definitivo.
Desde su comando de campaña, Roberto Sánchez insistió en que la elección permanecía abierta y sostuvo que existía un "empate técnico" entre ambos postulantes. El dirigente recordó además que, en anteriores procesos electorales peruanos, los sondeos a boca de urna no siempre anticiparon correctamente al ganador.
"Nadie puede decir ya gané o ya perdí. Ahora empieza el conteo de verdad", afirmó ante los medios, en un mensaje dirigido tanto a sus seguidores como a la opinión pública.
En el entorno de Keiko Fujimori también predominó la prudencia. La dirigencia de Fuerza Popular convocó a sus fiscales y militantes a resguardar cada sufragio durante el escrutinio.
El vicepresidente del partido, Luis Galarreta, remarcó que el proceso electoral aún no había concluido y enfatizó la importancia del trabajo de los personeros en la etapa de control y verificación de los votos emitidos.
La ajustada definición reflejó una vez más la profunda división política que atraviesa Perú. Con dos proyectos ideológicos claramente contrapuestos disputando la presidencia, la decisión final quedó en manos de los últimos votos contabilizados, en una elección que mantuvo en vilo al país hasta el cierre del escrutinio oficial.


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