EL PERONISMO JUJEÑO: CRISIS, PROSCRIPCIÓN Y PÉSIMA SALUD PARTIDARIA

En los últimos diez Años, la salud del peronismo jujeño pasó de ser pésima, a crítica, luego ingresó a terapia intensiva y hoy prácticamente está en una muerte súbita. Solo un milagro de la militancia puede salvarlo, pero se debe acabar con la intervención nacional, que solo aplica remedios o recetas que nada bien le hacen o empeoran la situación partidaria.
POLITICA30 de enero de 2026Fernando BurgosFernando Burgos
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El peronismo jujeño lo salva el peronista jujeño y no las decisiones adoptadas a través de internet o de una red social o con ordenes llegadas desde la Capital Federal. Se diagnostica en terreno, se analiza la situación en terreno, se habla con especialistas locales para que sugieran el mejor tratamiento en un ámbito local y no pensado desde la centralidad nacional.

En Jujuy todavía quedan muchos peronistas “de ley”, que pueden darle un respiro a la militancia la única que viene batallando desde hace años para cambiar esta realidad, pero que siempre fue postergada, fue silenciada y quedaron a un lado a excepción de los días de elecciones, donde siempre se la vuelve a convocar.

Lo que sucedió el miércoles a la noche con la decisión adoptada desde Buenos Aires, deja heridas profundas, menos una idea de sanar al peronismo. En medicina, sería como que hayan ordenado “amputar”, antes de buscar otras alternativas. Se tomó el camino más corto, pero el más arriesgado y nos aproximamos a un abismo muy peligroso, porque  es ahí donde la oposición tanto radicales como libertarios, quieren que esté el peronismo.

Si era necesario hacer respetar las reglas de juego; valorar el peronismo; reverenciar la doctrina peronista, única en el mundo; había que hacer valer los cargos que el peronismo consiguió en distintas elecciones para gobernar con respeto y valores.

No se puede permitir que “avasalladores” como Rubén Rivarola usen el sello partidario para hacer negocios dentro de la política; o tener legisladores como el aventurado Fernando Posadas, votara la reforma constitucional desobedeciendo al peronismo y luego se retirara del recinto con la tranquilidad de que la “valija” está llena.

"Ya están suspendidos, que se vayan, que renuncien a la banca, a la presidencia del bloque judicialista como el caso de Rubén Rivarola que está suspendido y no puede ser presidente del bloque judicialista; Martín Fellner no puede ser vicepresidente del del bloque de Partido Justicialista. Y bueno, aquí estábamos esperando todas las amenazas que ellos hicieron durante la campaña de octubre, que era que iban a venir a tomar el partido" afirmó Julio Frías en una conferencia de prensa donde se marcó presencia y territorio y se dijo "aquí la militancia está presente". 

Pero también hay que pensar que un cargo político es del pueblo y no de un sector partidario. Que el diputado y senador, vota lo mejor para una provincia y no precisamente para un sector partidario o pensando que ideológicamente “me van a matar”, si lo hago.

El militante que sigue al dirigente barrial y este a un candidato, no tiene nada que ver con las decisiones que se toman arriba. En la lista de sancionados por Fernández y Menéndez, hay nombres como el de “cachete” Rivero un joven militante desde la infancia en el peronismo, que estuvo en cada elección apoyando a los candidatos; aportando desde el barrio Cuyaya su militancia a cambio de un “abrazo peronista” y hoy está suspendido.

Hay ex intendentes, comisionados, concejales, vocales municipales que en muchos casos son los únicos que militan en un pueblo del interior profundo, que también fueron proscriptos, pero que son necesarios no solo para rellenar listas, sino para hacer el trabajo engorroso de convocar al pueblo a votar por algún candidato en particular. Su credibilidad y su fidelidad no debe ser cuestionada o marcada con una sanción de este tipo y adoptada desde la centralidad.

Son exactamente 435 peronistas que fueron sancionados y proscriptos, de los cuales solo el 1% deben estar fuera del partido, porque a esa gente, a ese tipo de dirigentes no se le puede permitir seguir comandando el PJ como una “estancia”, como las que tienen entre sus bienes Jenefes o Rivarola, ganados gracias al peronismo. Tampoco se debe permitir “la sucesión” peronista, los cargos que son legados por los “hijos de”, que no tienen militancia, que no saben defender ni valorar la doctrina peronista, pero que están ahí porque lo pusieron y es un buen “curro” para ganar plata.

La hora de la militancia

Al peronismo lo salva la militancia y los dirigentes que siempre estuvieron detrás de proyectos, de campañas; en el territorio, viendo pasar cada elección con alegrías y sinsabores. En Jujuy hay muchos dirigentes de base, en los barrios, que tienen sus agrupaciones peronistas, en las copas de leche, en los comederos, que saben de las necesidades de la gente.

Es hora de convocarlos a todos, hacer un gran frente y acuerdo, terminar ya con la intervención nacional; armar un grupo normalizador del PJ con gente que no esté ligada a proyectos nacionales que no representan al verdadero peronismo, como el kirchnerismo, el menemismo, el massismo, etc., porque cuando te atas a uno de estos proyectos, se pierde la esencia, la gente deja de creer en la sanación y vuelven los “viejos” médicos del peronismo, que creen tener la receta mágica y se adueñan del Partido y del Sello, para volver hacer negocios.

Ya tenemos la experiencia con Rivarola, que fue convocado en una anterior elección por la Cámpora, hicieron acuerdos, intentaron manejar el partido y todo resultó en un caos y ahora también está fuera del partido.

Hay que aprovechar esta situación, donde se proscribió a viejos y malos peronistas, para trazar una línea paralela y volver a empezar.  En la conferencia de prensa encabezada por Julio Frías se sumaron otros dirigentes que tienen buenas intenciones, donde se planteó la realidad del peronismo y porqué impulsaron la sanción a tanta gente.

Explicaron que era necesario, que el peronismo no podía depender solamente de un “poder político” que hace daño y que hay que recuperar las bases partidarias. Es lógico y sensato porque ahora más que nunca hay que salir a buscar al peronista que está en su casa, convencerlo para que salga a militar; analizar la realidad, armar proyectos e impulsarlos a través de los canales correspondientes.

Tienen que salir muchos otros grupos como estos, todos tienen que volver a ser admitidos en la sede de calle 19 de Abril, tienen que ser escuchados para armar un frente “esperanzador” a fin de retomar la conducción partidaria, terminar inmediatamente con la intervención y no dejar nunca más que los dueños del poder político usurpen al “peronismo” que todavía sigue, agonizando pero de pie.

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