Clarin, la vidente Mhoni y Putin

OPINIÓN 12/03/2022 Por Por Julio Suse / [email protected]
Los ciudadanos asistimos a un espectáculo bochornoso de maniqueísmo, medias verdades y medias mentiras, una renovada y rozagante división del mundo entre los buenitos y malos de maldad absoluta. Acá algunos datos para tener en cuenta y abrir los ojos para no ser víctimas de la manipulación.
putin mhoni vidente
El jueves 10 de marzo, en la sección “Internacionales” (destinada a difundir noticias importantes del mundo, supuestamente), el diario Clarín publicó -sin sonrojarse- la opinión de una “vidente” cubana, “Mhoni”, en la que caracterizó al presidente ruso, Vladimir Putin como “el Tercer Anticristo”, asegurando que está “poseído por el demonio”.
Clarín cuenta que la vidente, (que habría acertado con la fecha de la muerte de Diego Maradona, entre otras visiones), compartió a fines de febrero un video en su canal de Youtube, donde señaló que, desde el año pasado, el líder ruso cambió radicalmente. Primero, lo notó en su forma de ser, ya que tendría una "actitud más seria" (algunos creen que su repentino cambio de carácter y su pérdida de fe en la humanidad se debería al encuentro con el presidente argentino Alberto). Mhoni señala que incluso se alteraron sus rasgos faciales. Al notar estas particularidades, Mhoni vidente dijo que el cuerpo del primer mandatario ruso está "tomado por el Diablo".
Desde que un grupo de alienígenas hizo desaparecer las armas de destrucción masiva del régimen iraquí (no sé si se le puede llamar técnicamente “abducción”), se sabe que es altamente probable que ante cada “guerra” (ojalá ninguna suceda), los ciudadanos tendremos que asistir a este espectáculo bochornoso de maniqueísmo, medias verdades y medias mentiras, una renovada y rozagante división del mundo entre los buenitos (encabezados, oh casualidad, por los sanguinarios demócratas -me refiero al partido del abuelito-) y malos de maldad absoluta (este dictador envenenador de opositores y odiador de la causa verde rosa). Para colmo, al ya mencionado espectáculo desinformativo lamentable, hay que sumarle la disputa rabiosa adicional dentro de la grieta argentina, entre periodistas y comunicadores críticos y los otros, afines al bizarro gobierno argentino (esta condición no quita que deseo fervientemente que tenga éxito por el bien de los desamparados de nuestro bendito suelo). El periodismo de guerra anti-K no perderá oportunidad de pegotear, a como dé lugar, al gobierno del Frente de Todos contra Todos, con el monstruoso invasor de Ucrania, después de que el presidente dijera que “Argentina debe ser la puerta de ingreso de Rusia en el continente”. Sí, se entendió lo que quiso decir Alberto Fernández; también entendimos que su intención no es importar el comunismo (que desapareció en Rusia hace treinta años). Pero dada su proverbial capacidad para encontrarse siempre en offside, sus declaraciones fueron utilizadas para golpear malintencionadamente a un gobierno ya tambaleante. Así, algunos en su afán de demonizar a unos y ensalzar a otros caerán hasta en bloopers como el del vuelo del genial piloto ucraniano extraído de un video juego (no sé si se dice así, soy de otra época).
Los sensibles espectadores argentinos, seremos bombardeados también, con una catarata de imágenes de niños rubios que tienen tristeza (como diría El Carlo). Hermosos niños ucranianos eslavos (los rusos también lo son) sufriendo la desgracia de este “monstruo grande y que pisa fuerte”. Pero no hay imágenes de los niños morochitos que mueren cada año en la guerra de Siria (diez mil desde que comenzó el conflicto hace diez años). Tampoco de las víctimas civiles de Palestina, Irak, Afganistan, Libia, Yemen. Hace muchísimo que el poder mundial (del que Rusia es parte), dictaminó que hay guerras buenas y malas. A propósito, supongo que este reverdecer del sentimiento antiimperialista en el mundo hará reflexionar a la OTÁN de la necesidad de devolver las Islas Malvinas y enjuiciar a los criminales que hundieron el General Belgrano. A ver.
Rusia y el avance de la OTAN
En octubre de 1962, el mundo evitó una guerra nuclear. Hace 59 años el entonces premier soviético Nikita Kruschev anunció un acuerdo con el presidente de Estados Unidos, John F. Kennedy, para desmantelar y retirar de Cuba varios misiles balísticos armados con ojivas nucleares que apuntaban hacia EE.UU., cuyas costas están a apenas 140 kilómetros de distancia.
Estados Unidos no permitiría jamás que Rusia o China tuvieran bases misilísticas en territorio cubano o méxicano.
¿Por qué Rusia sí lo permitiría en Ucrania? Porque claramente el conflicto se debió a la insistencia ucraniana de entrar a la OTAN. Y si uno mira cualquier mapa, es claro que Rusia no iba a permitir tal situación. Hace más de diez años que la diplomacia rusa protestaba por los sucesivos incumplimientos de los acuerdos con la OTAN, sin embargo la organización militar siguió expandiéndose al este, constituyendo un cerco sobre el gigante euroasiático.
Esto no significa que justifiquemos ni apoyemos la invasión rusa. Es más, Putin podría haber invadido la región conocida como Donbass, donde está la mayoría de los ucranianos separatistas pro-rusos y donde se cometieron la mayoría de los crímenes por sectores ultra nacionalistas ucranianos, y negociar una “finlandización” de Ucrania (absoluta independencia de los dos polos de poder mundial) sin intentar someter a todo el territorio.
La guerra siempre es un drama de dimensiones humanitarias inconmensurables. Un drama en que todos perderán. Pero también un drama que deja en evidencia el obsceno negocio armamentístico de las potencias mundiales, encargadas de asegurar “la paz” en el planeta. Europa gasta 200.000 millones de dólares en armamento. Rusia 60.000 y Estados Unidos… 700.000. Está claro que a muchos les convienen el desarrollo de los conflictos armados.
Concluyo: como nunca antes, dado el avance de las tecnologías de información (o desinformación), los ciudadanos del mundo somos víctimas de inmensas y monstruosas campañas mediáticas, donde la verdad es la principal damnificada.

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