Por primera vez en la historia energética argentina, la producción acumulada de gas natural tocó un techo sin precedentes para los primeros nueve meses del año. La tracción exclusiva del shale en la Cuenca Neuquina logró amortiguar el constante declive de los yacimientos convencionales y proyecta cerrar un 2026 con marcas récord tanto en gas como en petróleo.